Ajo
El ajo es una planta medicinal empleada desde la antigüedad hasta nuestro días, los egipcios de la época de la construcción de las pirámides ya comían ajo para mantenerse sanos y fuertes. Por su efecto antiséptico, el ajo se utilizaba para taponar los orificios de los cuerpos de las momias. Tradicionalmente se empleaba para tratar flatulencias y trastornos digestivos. El famoso médico romano Dioscórides describió en el s. I d. C. su “capacidad para expulsar gases”.
Características
Esta planta herbácea de la familia de las liliáceas alcanza entre 25 y 70 cm de altura. En primavera, del bulbo crecen tallos cubiertos de hojas, rectos y redondos. Las flores se agrupan en una umbela y tienen tallo largo y un color blanco rojizo. La época de floración es en julio y agosto.
Principios activos y aplicaciones
El ajo se emplea en casos de hipertensión, enfermedades respiratorias inflamatorias, tos ferina, trastornos digestivos con flatulencias, así como molestias menopáusicas. Su uso tópico sirve para tratar callos, verrugas, dolores musculares y nerviosos, artritis y ciática. Se utiliza el bulbo, que a su vez se compone de varios bulbitos adyacentes redondeados y ovales envueltos en una especie de piel. Los principios activos más característicos son compuestos sulfurosos como la aliina, que al machacarla y secarla con una enzima se convierte en alicina, también conocida como aceite de puerro. Se pueden encontrar preparados en polvo, extractos y aceites
Propiedades probadas científicamente
Se recomienda el ajo para prevenir la arteriosclerosis y en casos de niveles de colesterol elevados que no se pueden reducir únicamente median’ te la alimentación. También aconseja utilizar preparados de ajo para tratar resfriados, pero esta aplicación no se ha demostrado científicamente.
El ajo disminuye la presión arterial y mejora la circulación sanguínea, especialmente indicado para prevenir enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis.
Posología y formas de consumirlo
Se utilizan exclusivamente preparados, normalmente en forma de polvo, extracto y aceite. La dosis diaria recomendada es de unos 930 mg de ajo en polvo. Los preparados se pueden adquirir en cápsulas o comprimidos.
Advertencias y efectos secundarios
No consumir Ajo, si al mismo tiempo estamos tomando anticoagulantes. También hay que abstenerse de consumir preparados de ajo tras haberse sometido a una operación ya que el ajo puede dificultar la coagulación de la sangre.
Si tomamos una dosis muy elevada de ajo puede provocar molestias intestinales.
Ensayos Científicos
Se investigó la capacidad de los preparados de ajo para reducir el colesterol, participaron cerca de 1000 voluntarios, cuyos niveles de colesterol disminuyeron un 10% de media mediante la ingestión del preparados a base de Ajo. La dosis suministrada a los voluntarios fue de entre 650-950 mg de ajo.






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